LEMA ANUAL

Introducción

Es el primer lema y logo común que los menesianos que peregrinamos en el Cono Sur tomamos como eje de animación de la vida de las comunidades educativas. Es significativo que el primer lema nos desafíe a algo grande. Sí, somos llamados a algo grande, pues Dios no anda con pequeñeces, y además como nos ama a lo grande, nos llama a algo grande.

Dios ha soñado y sigue soñando grandes cosas con nosotros. También con los menesianos del Cono Sur. El sueño es suyo, no ser obstáculo a ello es un gran aporte. Desplegar velas, es consentir el accionar del Espíritu.

Salir de nuestras estructuras, seguridades, esquemas de comprensión, campos y ámbitos de manejo, a todos nos resulta difícil. La inercia ejerce una fuerza muy grande para no romper con las rutinas establecidas. Salir para encontrarnos es el desafío, un desafío grande.

Jesús le pidió a Pedro que tirara las redes y a éste le costó acceder al pedido en atención a que no entraba en sus esquemas, pero accedió porque el pedido venía del Maestro que había estado hablando a la multitud desde su barca y se lo aclaró: lo hago porque tú lo pides. Ese fue el gran salto. Actuar en su nombre, aunque no entre en mi limitado esquema de comprensión.

Este lema quiere ayudarnos a profundizar en uno de los documento del Capítulo de Distrito donde se hace hincapié en la pastoral vocacional.